viernes, 8 de agosto de 2008

La habitación 126

Tanto viaje merece un descanso. Las últimas noches han sido algo agotadoras, más bien por la incomodidad de los lugares de descanso y no por las diversiones que han acontecido en los mismos. Es que no se puede tener todo. Hoy: Madrid. Mi llave es la 126. Primer piso, sin ascensor.

Además del Ritz, donde hay unos desayunos que quitan el hipo y el hambre, o del Palace, similar al anterior, pura competencia de estrellas, tengo entre mis preferidos este hotel con encanto lleno de historias y aventuras. Lo que más me gusta es el nudo de pasadizos secretos que facilitan el trasiego de clientes entre ellas. Desde mi habitación, la 126, a través del armario, se accede a una escalera que conduce a otra habitación secreta en la planta superior del edificio. Lo que hay en ella queda para vuestra imaginación.


La Posada del Peine.
De nombre le venía a Juan Posada cuando en 1610 adquirió una casa en la antigua calle del Vicario Viejo, hoy llamada del Marqués Viudo de Pontejos, en Madrid, para dar alojamiento a los huéspedes y forasteros que llegaban a la Corte. Dos siglos después el negocio continuaba y sus nuevos dueños, los hermanos Espinos, lo ampliaron con la casa contigua que daba a la calle de Postas.
La posada contaría a partir de entonces con unas 150 habitaciones, distribuidas por varias plantas del inmueble, y clasificadas con orden al poder adquisitivo de los inquilinos. Así, las habitaciones que daban a la calle eran más espaciosas, cómodas y ventiladas que las del interior, de dimensiones notablemente más pequeñas, carentes de luz natural y ventilación, y normalmente ocupadas por más de un inquilino.
El nombre de la Posada se debe al peine que, como cortesía para los clientes, se colgaba atado con una cuerda al lavamanos de cada habitación. Lo de la cuerda lógicamente se hacía para evitar su robo, algo que hoy puede resultarnos chocante, pero no lo es tanto si pensamos en las toallas, y en otros muchos objetos que pueblan las casas de algunos turistas.
En los años de esplendor el hotel ganó terreno ya que se anexionó casas contiguas, y también creció en altura, pero bien entrado el siglo XX las vacas flacas aparecieron, al empezar a demandar la gente otro tipo de comodidades. En 1970 la Posada echó el cierre, y hubo que esperar hasta el 2005 para ver de nuevo sus puertas abiertas.
Así, tras una severa restauración, sobre todo interior, el local retomó su andadura con el rimbonbante nombre de Petit Palace Posada del Peine, un hotel de cuatro estrellas en el que el detalle del peine ha dado el relevo a duchas de hidromasaje, televisores de pantalla plana, acceso gratuito a Internet, y todas aquellas comodidades que a Juan Posada hace 400 años le habrían parecido fantasmales.

El blog del día: Madrid, foto a foto

20 comentarios:

El Principe dijo...

Que bueno, y que curioso.
Pues yo quiero colarme por el armario de la habitación 126.
Saludos stultifer. Y disfruta.

DianNa_ dijo...

Estoy deseando saber que hay en esa habitación, pero nunca entraría en ese armario, he visto demasiadas películas de miedo.

Has contado tan maravillosamente cómo es ese hotel y su historia que me has cautivado desde el principio, gracias, me encantó leerte, un placer :)

Saludos

Pd: las fotos , preciosas

tertulias para perogrullos dijo...

Lo mejor de ese hotel es la factura que te traen cuando te vas y la cara de jilipollas que se te queda al verla jajaja, no conocía su historia. Saludos

Reality Bit dijo...

Es uno de los hoteles con más glamour de Madrid, y no se puede pedir más céntrico! Hace años, cuando estaba cerrado, daba pena verlo por fuera (imagino q por dentro sería aún peor), es un edificio muy bien situado y yo no entendía cómo se había llegado a tal grado de dejadez.

La cadena Petit Palace se está haciendo con muchos de los mejores edificios abandonados del centro, convirtiéndolos en lujosos hoteles de tamaño medio, con todas las comodidades y mucho estilo. Se están convirtiendo en el Zara de los alojamientos.

Saluditos

Mario dijo...

Feliz descanso, en el hotel de los sueños...

Stultifer dijo...

el príncipe
Hay un pequeño problema en el pasadizo. No hay luz y mi cámara no tiene flash.

dianna_
Si colocas en google la posada del peine tienes muchísima más información. Y si vas a Madrid, puedes disfrutar de sus estancias.

tertulias para perogrullos
¿Y qué es el dinero?

reality bit
Pues menos mal que se recuperan los espacios, aún incluso para negociar con ellos. Cuando desees nos vamos allí unos fines de semana.

MARIO
¡El día que abra los ojos...!

Wilde dijo...

Me gustan los hoteles de Madrid. Me gusta Madrid.

salud!

Thiago dijo...

Lo que más me gusta es lo de Marqués Viudo de Pontejos... Eso era igualdad de género y no lo de ahora, ya ves.

Yo creo que me gustaba mas lo de Pensión del Peine (algunos decían de la Caspa, creo) que lo de PETIT PALACE que me parece que tiene muchas pretensiones....

Bezos

No tengo novia dijo...

La calle Pontejos de Madrid es mítica, cuando yo era hippie iba allí todas las semanas a comprar telas, cuentas, abalorios y de todo para hacerme la ropa.

La posada del peine es una golosina.

Jaime Noguera dijo...

Petit Palace Posada del Peine.

Toma geroma pastillas de goma.

Menos mal que era petit y no Grand, que si no en vez de peine hubiese sido secadora.

Paisanito. dijo...

La cancion de mi blog es de Snow Patrol, y el tema es Chasings cars..

vos, todo bien?


Un abrazo gigante!

Wycherly dijo...

No te la pasas nada mal eh!!!!

dime que hay en la habitación secreta, que no creo que pueda ir pronto jajaja

Saludos

Reality Bit dijo...

hecho

dos camas o nos dejamos de tonterías y cama de matrimonio?

Stultifer dijo...

wilde
Me gustan los hoteles. De todos los sitios. Hoteles con encanto más que grandes moles de 400 habitaciones.

thiago
Y yo que siempre pensé que el marques viudo de Pontejos era algo moña y por eso en esa zona de Madrid había mercerías, tiendas de lana y manualidades...

no tengo novia
Cuiddo con lo que chupas, que aunque sea golosina puede haber sorpresas. ¿Tú hacías collares de abalorios? mmmm

Jaime noguera
Poniendo nombres en Madrid somos únicos.

paisanito
Pues me ha gustado.

whicherly
Usa tu imaginación. No es difícil de descubrir, pero sin que nos lea nadie más te diré que es alto, delgado, fuerte y... Hasta ahí puedo escribir.

reality bit
Una cama. Para qué disimular el deseo.

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Qué impresionante restauración interior, tiene un poco de filosofía asi japo-ikebana, muy imaginativa. Cuidado con las escaleras para fantasmas, que en cualquier lado abren una y entran a ver la reforma:-)
Un abrazo.

Stultifer dijo...

@elblogderiplye
A los fantasmas de los llevaron a la casa de Thiago con su abuela. De los que yo conozco, en unos días te lo cuento.

Angel dijo...

Además de estar inquieto por esa habitación cuyo contenido no nos has querido revelar... he de decirte que me ha gustado mucho el post.
Realmente interesante...
Y digo yo... ¿qué habrá en esa habitación???? ¿No nos lo vas a sugerir? jajaaj!!!

Angel

Stultifer dijo...

Ángel
Te voy a contar un secreto: al salir del pasadizo, de regreso a la habitación escuché una voz que me indicaba no revelar lo que había visto y sentido. No era una voz amenazante, pero nunca te puedes fiar demasiado.

BIRA dijo...

Por las fotos y lo que nos cuentas parece un lugar fantástico para perderse unos días. Me ha encantado, en especial, la segunda foto. Un lugar con encanto, sí señor

Stultifer dijo...

bira
Creo que disfrutarlo es cuestión de dinero, Exclusivamente.