.-..-.
`·.·´
●/
/▌
/ \
Cuando salí de Cuba
dejé mi vida, dejé mi amor.
Cuando salí de Cuba
dejé enterrado mi corazón.
Y como todo en la vida son vueltas y vueltas y mi cabeza no hace más que rodar y rodar, hemos disfrutado terriblemente en el viaje y postviaje y previsión de una nueva visita al Caribe. Por lo menos mi cuerpo se lo ha llevado.
Aprovecho las escaleras enviadas por Fernando para contar que aún recuerdo a todas y cada una de las personas con las que mantuve encuentros, almuerzos, reuniones de trabajo, fiestas, visitas artísticas, turísticas...
Están Donis, del que regresé enamorado; Ulises, un amigo; Tamara, a la que nunca pude agradecer tanto una sopa de pollo con malanga; Andrés, el poeta; Roberto, que me mostró la Casa de las Américas; Sergio, con quien compartí cerveza; Elsa, que me mostró el Museo de Bellas Artes; Fernando, que con nombre de uno de los cinco, no se atrevió a acompañarnos; Julio, el flautista del grupo de son de la calle Obispo; aquel soldadito recién licenciado que solo quería una cerveza; el taxista que nos llevó a Guanabacoa; al cuidador del cementerio; el percusionista del Hotel Inglaterra que me dejó su teléfono para poder comunicarme; la azafata del viaje al interior de la isla; el conductor del bus que nos dejó abandonados en el mismo viaje; el uruguayo que se hacía el gracioso; a su novia; a dos italianos innecesarios en mi vida...
...y al polícia de inmigración que me miró el pasaporte, al que yo no dejaba de mirar. Por eso y por mucho más, un viaje a Cuba debo de nuevo preparar.El blog del día: There's Something About Lewis Kane
























