sábado, 30 de mayo de 2009

La guillotina o el destino

Imágenes enviadas por Jaime Noguera

Este aparato, destinado a la decapitación o degollación de personas, está constituido por dos montantes alzados sobre maderos colocados en cruz sobre el suelo. Entre los dos montantes bajaba una cuchilla triangular, cuya caída se producía pulsando un botón. El cuerpo de la víctima, fijado sobre una tabla móvil, se colocaba debajo de la cuchilla, de modo que el cuello fuese apresado entre dos tablas o fenêtre, de las cuales la superior era móvil, y que, por medio de un hueco semicircular en cada una, formaba un agujero que correspondía a la abertura de la guillotina. Una vez que el culpable era decapitado, la cabeza se recogía en un saco de cuero. Era tan rápida esta acción que incluso la cabeza permanecía consciente después de haber sido guillotinado. El instrumento tuvo vigencia hasta la segunda mitad del siglo veinte cuya última ejecución que se realizó fue en 1977.

El nombre de esta máquina viene asociada al médico Joseph-Ignace Guillotin debido a que fue éste quien la implantó y reconoció para que fuera utilizada con fines ejecutivos. 
Muchas personas han considerado a Joseph Ignace Guillotin como el inventor de este instrumento, pero no es así, puesto que ya estaba inventado. Es más, como el que modificó el aparato fue el Dr. Antoine Louis quiso llamarla Louisette, pero no fue así. Lo único que hizo del Dr. Guillotin fue, junto al Dr. Antoine Louis, secretario de la Academia de Cirugía de París, modificar los antiguos instrumentos italianos e ingleses. El cambio consistió en la aplicación de los nuevos conocimientos sobre anatomía y quirúrgica a la antigua máquina: aumenta el peso de la cuchilla de acero a sesenta kilos y en vez de tener un borde horizontal, sería oblicuo y convexo con el fin de cortar con más precisión. De este modo, en 1792, la guillotina es presentada a la Convención por el Dr. Guillotin.

Durante los siglos XII y XIII en Alemania, Holanda y Nápoles aparece un aparato equivalente, pero tiempo atrás, en la época del Imperio Romano, los romanos ejecutaban la pena capital por medio de la decapitación con espada. Sin embargo, puede decirse que durante este periodo también existió una máquina muy similar ya que así fue decapitado Titus Manlius.

A lo largo de la historia la guillotina fue denominada de diferente forma: En el siglo XV, en Italia, la llamaban “Mannaia”; en Inglaterra “Halifax Gibet”; en Escocia “Maiden”. En aquel entonces sólo se usaba para ejecutar a los aristócratas o clérigos cuando eran considerados reos de pena capital por la forma de actuar que tenían. La “Mannaia” consistía en un chasis de, aproximadamente, dos metros de altura compuesto por dos montantes unidos entre sí por tres travesaños. En uno de estos travesaños el reo, puesto de rodillas, colocaba el cuello. Contenía además otro travesaño móvil el cual sujetaba en su parte interior una cuchilla muy afilada. La parte superior estaba cubierta de plomo, 30 ó 40 kilogramos, la cual ayudaba a caer la cuchilla una vez que el ejecutor cortaba la cuerda.

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8 comentarios:

danimetrero dijo...

qUE mal rollo me ha entrado mal cuerpo despues d leerlo.

GAD dijo...

Pues que completa reseña para algo diseñado para hacerte incompleto, por excelencia.

Pfunes dijo...

Dicen que Lavoisier, padre de la química moderna, parpadeó once veces después de ser guillotinado.

La guillotina guarda muchas anécdotas interesantes de los guillotinados, como el del anciano noble que, subiendo las escaleras dijo: "esto me va a curar definitivamente la gota".

Lo revolucionarios pensaban que muchos nobles iban a "montar el numerito" antes de ser guillotinados, aunque en realidad la mayoría se comportaron con más humanidad, entereza y en algunos casos hasta humos, que los propios revolucionarios que probaron con el tiempo su medicina.

Un saludo.

Winnie0 dijo...

Has conseguido que me lleve varias veces la mano a mi cuello...¡que angustia! Besos y feliz finde

mon dijo...

Sobre todo dignidad, yo iria casi altivo. Cualquier ser humano que asesine a otro, o mande asesinar a otro tiene el alma podrida. Es un asesino. Y a mi asesino no le daria la oportunidad de ver ni el mas minimo resquicio de humillacion. No lo conseguira. No va a sentir ese poder. Asi me enfrentaria yo a tal invento...(aunque por dentro estuviera cagado de miedo)...

Besotessssssss

Stultifer dijo...

danimetrero No esperaba infundir "el espíritu de la navidad" con esta entradita.

gad Todos estamos incompletos de algo.

pfumes Si a una gallina le cortan la cabeza sigue corriendo como una loca.

winnie Pues no aprietes.

mon Hay veces que, sin ir a la muerte, hay que comportarse de la misma manera. Me sirve tu reflexión para mi reunión del lunes.

América dijo...

INTERESANTE APORTACION,Y SE ENTIENDE PERFECTAMENTE EL MENSAJE,LA HISTORIA NO SE BORRA POR EL HECHO DE QUERER IGNORARLA.

Stultifer dijo...

america Los accidentes no desaparecen aunque se olviden