Una habitación en un tercer piso va dando importancia al viaje. Evidentemente no es lo mismo vivir en un bajo que en un ático. París bien vale una tercera planta, con opción a ascensor.
Y Martín fue a París.
Tuvo la genial idea de entrar en el Museo del Louvre, del que tanto se ha escrito por todo lo que contiene y todos los visitantes que van. No seré yo quien opine de esta pinacoteca a la que me negué a ver en unas vacaciones debido a la tremenda y larga cola de espera para acceder. Cosas de cada uno. ¿La Gioconda bien?
Es grande. Eso lo vemos incluso sin ir a París. Nos hablan de Louvre y nuestra imaginación se desborda. Qué buena es la imaginación desbordada.
Atención: Nótese en esta foto, en la esquina superior izquierda, cómo una señorita plasma la imagen de la escalera con su cámara, a la vez que Martín lo hizo desde la planta superior. Todo un detalle. No somos los únicos locos del escalón.

Apenas palabras. Solo escalones.

Pero como de mármol no solo vive el hombre, tenemos un surtido en hierro y aluminio. Por un lado el hall de entrada al museo...

...y por otro el acceso a las Salas de Napoleón. Con su alfombrita roja y su decoración particular.
Martín también envió fotos de escaleras de Notre Dame de París... otro día. Cuando París valga una misa.
El blog del día: No solo metro