martes, 4 de mayo de 2010

El parque del homenaje

El cementerio del Père-Lachaise es el cementerio más grande de París intramuros y uno de los más conocidos en el mundo. Está situado en el XX Distrito y tiene la peculiaridad de que muchos parisinos lo utilizan como si fuera un parque.
A principios del siglo XIX, se construyeron varios cementerios con el fin de reemplazar los antiguos cementerios de París. En las afueras de la capital se situaron: al norte, el cementerio de Montmartre; al este, el cementerio del Père-Lachaise; al sur, el cementerio de Montparnasse y, en el centro de la villa, el cementerio de Passy.

La concepción del cementerio del Père-Lachaise le fue confiada al arquitecto neo-clásico Alexandre Théodore Brongniart (1803), en tanto que inspector general de la jefatura de la segunda sección de los trabajos públicos del departamento del Sena y de la villa de París. Brongniart hizo el proyecto de los principales ejes del cementerio y monumentos funerarios —algunos no se llegaron a realizar—, a excepción de la sepultura de la familia Greffuhle, que es de estilo neo-gótico. La capilla y la entrada principal fueron construidas por el arquitecto neo-clásico Étienne-Hippolyte Godde.

Tras su apertura, el cementerio del Père-Lachaise ha sido ampliado en cinco ocasiones: en 1824, 1829, 1832, 1842 y 1850. Esto le ha permitido pasar de 17 hectáreas y 58 áreas a 43 hectáreas y 93 áreas, que contienen 70.000 tumbas, 5.300 árboles, centenares de gatos orondos y miles de pájaros que anidan en sus ramas. El cementerio recibe en torno a dos millones de visitas al año.
El nombre dado al cementerio es un homenaje a François d’Aix de la Chaise (1624–1709), conocido como el Père la Chaise, que fue confesor del rey Luis XIV de Francia y que ejerció sobre él una moderadora influencia durante la lucha contra el jansenismo.


Tumba homenaje a los muertos del campo de concentración de Mattaus.
Entre los personajes enterrados en Père-Lachaise se encuentran Oscar Wilde, Juan Negrín, María Callas, Alphonse Daudet, Frédéric Chopin, Édith Piaf o Molière.

El blog del día: Mi vida como microbio

10 comentarios:

theodore dijo...

Maravilloso. Qué bonito es un cementerio bonito, y cuánto difunto ilustre lo habita. No me extraña, se debe descansar la mar de a gusto allí.

Theodore se tenía que llamar el arquitecto...no me extraña :-)

Montse dijo...

Hay cementerios que son dignos de visitar, son como museos.

Stultifer dijo...

THEODORE - Pues si, así se tenía que llamar. Mi afición por los cementerios tiene motivos.

MONTSE - En alguno de ellos acabaremos todos y cada uno de nosotros.

Thiago dijo...

Los muertos franceses seguirán hablando en francés? es que queda muy mariquita y un fantasma hablando en fracés debe de dar risa, jajaja


Bezos.

Stultifer dijo...

THIAGO - Deberías preguntarle a tu abuela fantasma sobre el idioma de los fantasmas franceses.

Lakacerola dijo...

Es precioso.

Adrianos dijo...

es bonito sin duda... pero es que a mi el concepto de los cementerios no termina de convencerme... y eso que siempre los hubo pero yo estoy ahora en la fase de incineración. Lo visitaré en cuando pise Paris sin duda

Stultifer dijo...

LAKACEROLA - Para pasear con tranquilidad. Los que allí viven no molestan.

ADRIANOS - Tu rango de edad está entre los 20 y los 45 años. Es cuando no agradan los cementerios. De más joven, cuando te llevan, correteas por las tumbas. A partir de los 45 ya empiezas a acudir con frecuencia y te vas dando cuenta del destino fina. Yo también estoy por la cremación y el esparcimiento.

danimetrero dijo...

como me mola la última foto. tétrica pero mola

Stultifer dijo...

DANI - Cruda la foto como al realidad misma de lo que representa.