jueves, 3 de septiembre de 2009

Un paseo por Granada

Fotografías realizadas por Rem - Umbral imposible
Esta entrada va dedicada a uno que ha vuelto

Hay un tronco seco de un ciprés en el recinto de la Alhambra granadina que fue testigo del amor clandestino que la reina Morayma, esposa de Boabdil, mantuvo con un caballero de la tribu de los Abencerrajes en un patio del Generalife. Los encuentros de ambos amantes a la sombra del árbol, que aparece en un grabado de 1500 bastante crecido, provocó la ira del monarca musulmán, quien como represalia ordenó degollar a varios miembros de la noble tribu en la sala de la Alhambra que, desde entonces se conoce como "Sala de los Abencerrajes".

Otra leyenda que se cuenta se refiere a Los laureles de la reina... La curiosidad de la Reina de Castilla por ver de cerca la ciudad que todavía no había conquistado desató, el 18 de junio de 1491, una batalla entre el ejército del marqués de Cádiz -que acompañaba a la monarca por la Zubia- y el del enemigo musulmán, que salió al paso de la comitiva y estuvo a punto de atrapar a la familia real de no ser por los arbolillos tras los que se escondieron, "Los laureles de la reina".

Washington Irving narra en sus "Cuentos de la Alhambra" que La Alhambra es una antigua fortaleza o palacio amurallado de los reyes moros de Granada, desde donde ejercían dominio sobre este ensalzado paraíso terrenal, última posesión de su imperio en España. El palacio árabe no ocupa sino una parte de la fortaleza, cuyas murallas, guarnecidas de torres, circundan irregularmente toda la cresta de una elevada colina que domina la ciudad y forma una estribación de la Sierra Nevada.

Para el viajero inspirado en lo histórico y en lo poético, la Alhambra de Granada es un objeto de tanta veneración como la Kaaba o Casa Sagrada de la Meca para los devotos peregrinos musulmanes. ¡Cuántas leyendas y tradiciones verídicas y fabulosas, cuántos cantares y romances amorosos, españoles y árabes, y qué de guerras y hechos caballerescos hay referentes a aquellos románticos torreones! El lector comprenderá fácilmente nuestra alegría cuando, poco después de llegar a Granada, el gobernador de la Alhambra nos dio permiso para residir en las habitaciones vacías del Palacio morisco. Mi compañero fue pronto llamado por los deberes de su cargo oficial; pero yo permanecí de intento algunos meses en el viejo Palacio encantado.

Las ciudades de la España árabe llegaron a ser el punto de concurrencia de los artistas cristianos para instruirse en las artes útiles. Las almadrazas de Toledo, Córdoba, Sevilla y Granada se vieron frecuentadas por numerosa afluencia de estudiantes de otros reinos, que venían a ilustrarse en las ciencias de los árabes y en el atesorado saber de la antigüedad; los amantes de las artes recreativas afluían a Córdoba para adiestrarse en la poesía y en la música del Oriente, y los bravos guerreros del Norte se trasladaron allí para amaestrarse en los gallardos ejercicios y cortesanos usos de la caballería.

El recinto fue en adelante ocupado por fuerza militar; el gobernador de la Alhambra quedó bajo la dependencia de la Corona, y su jurisdicción se extendía hasta los arrabales de la ciudad. Su autoridad era del todo independiente de la del capitán general de Granada. Se alojaba en el interior de la Alhambra una respetable guarnición; el gobernador tenía sus habitaciones frente al viejo palacio morisco, y nunca bajaba a Granada sin una escolta militar. La fortaleza, en resumen, era una pequeña ciudadela independiente, con algunas calles y casas dentro de sus muros, y además con un convento de franciscanos y una iglesia parroquial.

Un abundante caudal de agua traído desde las montañas por viejos acueductos moriscos corre por el interior del Palacio, surtiendo sus baños y estanques, brotando en surtidores en medio de las habitaciones y jugueteando en atarjeas a lo largo del marmóreo pavimento. Cuando ha pagado su tributo al real edificio y visitado sus jardines y parterres, se desliza a lo largo de la extensa alameda, precipitándose hasta la ciudad, ya corriendo en arroyuelos, ya esparciéndose en fuentes que mantienen en perpetuo verdor los bosques que cubren y hermosean toda la colina de la Alhambra. Solamente el que habita en los ardientes climas del sur puede apreciar las delicias de esta mansión, en que se combinan las apacibles brisas de la montaña con la frescura y verdor del valle.

Mientras que la ciudad baja se siente molestada con el calor del mediodía y la seca vega hace confundirse la vista, los delicados aires de Sierra Nevada circulan en el interior de estos hermosos salones, arrastrando con ellos el aroma de los jardines que los rodean. A cada instante convida al indolente reposo la exuberancia de los climas meridionales; y mientras que los ojos, a medio entornar, se recrean desde los umbrosos balcones con el brillante paisaje, el oído se siente acariciado por el susurro de las hojas de los árboles y el murmullo de las cascadas.

Descubriré brevemente los demás deliciosos departamentos de esta parte del Palacio: el Tocador de la Reina, que es una especie de mirador en lo alto de una torre, desde donde las sultanas moriscas gozaban los puros ambientes de las montañas y la vista del paraíso que hay alrededor; el apartado y pequeño patio o Jardín de Lindaraja, con su fuente de alabastro y sus plantaciones de rosales y mirtos, naranjos y limoneros; los frescos salones y bóvedas de Los Baños, en cuyo interior se atemperan el resplandor y los colores del día con cierta misteriosa luz y corriente de frescura. Me abstengo, pues, de insistir, aunque someramente, en estas consideraciones; el objeto que me propongo es dar solamente al lector una idea general del interior de esta mansión, que, si gusta, puede recorrer conmigo a su sabor en las páginas de esta obra, familiarizándose poco a poco con todos sus departamentos.

En tiempo de los moros era capaz la Alhambra de contener un ejército de 40.000 hombres dentro de su recinto, y sirvió alguna que otra vez para librarse los soberanos del furor de sus rebeldes súbditos. Después que el reino pasó a manos de los cristianos continuó la Alhambra siendo del patrimonio real, y también algunas veces ha sido habitada por los monarcas castellanos. El emperador Carlos V edificó un suntuoso palacio dentro de sus murallas, pero se suspendió la obra por los continuos terremotos. El último rey que la vivió fue Felipe V y su hermosa esposa Isabel de Parma, a principios del siglo XVIII. Hiciéronse grandes preparativos para su recepción: el palacio y los jardines sufrieron notable reforma y se agregaron algunas habitaciones, que fueron decoradas por artistas traídos de Italia. La permanencia de estos soberanos fue efímera, y después de su partida el palacio volvió de nuevo a su abandono.

El blog del día: Mis cojones 33

16 comentarios:

weblara dijo...

Maravillosas fotos de la Alhambra, ya que no la conozco, me confomaré (de momento) y me deleitaré con tus fotos.
Besucos gordos!

Stultifer dijo...

weblara Del autor de La leyenda de Sleepy Hollow, Washington Irving, te recomiendo sus Cuentos de la Alhambra. Disfrutarás con él en el interior de los palacios.

Winnie0 dijo...

Maravillosa la Alhambra. He ido en varias ocasiones y siempre me cautiva y me introduce en otra época....Besos (pásate por "mi casa" que hay algo para ti Stultifer)Más besos

Stultifer dijo...

winnie Cada día cautiva más.

MANUEL MAÑERO dijo...

La verdad es que la Alhambra no tiene un solo rincón que no merezca una historia profunda. Pero no es tan fácil crearla ni contarla siquiera, por supuesto. Enhorabuena por el blog, yo tengo mil escaleras a mano...

P.D. Muchas gracia por el premio, me ha hecho ilusión, máxime viniendo de alguien que no conozco! Saludos!

Angel dijo...

Qué bonito panel! Me ha encantado leerlo!
¡Hay que ver qué cuántas tradiciones, cuantas historias y cuántos mitos pueden encerrar unas intrigantes escaleras!

theodore dijo...

Estupendo recorrido, resubido y rebajado. Pero meter a 40.000 hombres dentro convertiría el aroma a jazmin en olor a chotuno...

Qué buenos son los cuentos de la Alhambra.

TitoCarlos dijo...

Granada, mi ciudad favorita... después de Madrid.
Es la ciudad que más he visitado.

The Aloofness dijo...

Yo solo te voy a decir que fue el lugar elejido para pasar nuestra luna de miel en pleno mes de mayo. Del hotel El Ladrón del Agua a La Alhambra...

40.000 hombres a la vez...ahora entiendo el por qué de los 40.000 japoneses, para seguir con la tradición.

Cosechadel66.es dijo...

Estupendo post... para guardar y releer de vez en cuando...

Carpe Diem

danimetrero dijo...

Guau , me encanta Graná. La proxima vez que vaya me estare al loro de esto que cuentas.

Stultifer dijo...

manuel mañero Pues de todas las escaleras que tienes a mano... alguna va a quedar genial en este blog.

angel Y los cuentos... no te digo nada.

theodore ¿Cuántos hombres caben en el estadio de fútbol? Qué bonita sonrisa lucías esta mañana.

titocarlos Dan premio a aquellos que nos gusta Granada.

the aloofness El Ladrón del Agua es un éxito asegurado incluso para una luna de miel.

cosecha Gracias por tu amabilidad.

danimetrero El asunto es quedarse a observar.

Thiago dijo...

Pero Rem qué está haciendo, un paseo por toda Andalucia?... Es que ahora mismo no me acuerdo...

bezos

Stultifer dijo...

thiago Lo hizo. El paseo lo hizo, en junio, por lo menos. Desde entonces tengo estas fotos para colocar...

Luis Chacón dijo...

:___) cómo echo de menos mi tierra!! qué bonita es granada coñoo!!

Stultifer dijo...

LUIS CHACON - Y cómo la añoro yo también, aún estando a solo 125 kilómetros de distancia. Qué bonita es Granada, coño.