El orgullo de Edgar - Paraíso para hombres
La inauguración del Monumento Nacional a la Bandera representó la culminación de un largo anhelo de los argentinos. Tras muchos años de infructuosos intentos, proyectos, gestiones nunca cristalizadas por diversos motivos, la ciudad de Rosario y la Nación toda pudieron brindar a su Bandera un merecido homenaje.
¿Porqué este lugar? Porque ya desde 1898 sabemos con exactitud, tras una investigación histórica que en este lugar se izó por primera vez la Bandera. Rosario, siendo en aquel tiempo una humilde Villa, fue quien viera por primera vez flamear, en lo alto, los colores de nuestra Bandera. Por ello surgió como hecho espontáneo la conciencia de considerarlo como gran espacio cívico, sitio obligado de reunión del pueblo.
La torre, con sus 70 metros de altura, fue por muchos años el punto más alto de la ciudad. El Arquitecto Angel Guido -proyectista y director de la obra- luchó en vida para evitar las construcciones que superaran esa altura. A través de un ascensor, al que se accede por la Cripta de Belgrano, se llega a un mirador con cuatro puntos para apreciar diferentes vistas de la ciudad y el río con sus islas. Dos binoculares permiten apreciar aún con mayores detalles vistas panorámicas imperdibles a la hora de conocer la ciudad y su entorno.




