Imagen robada del blog de Bruto

Inmaculadas casas salpicadas por flores multicolores dan la bienvenida al viajero que se acerca a este malagueño pueblo de La Axarquía. En sus calles, cuajadas de cestas de esparto y mimbre, de cántaros y cerámica, de deliciosa miel, se respira su secular pasado morisco. La batalla en el Peñón de Frigiliana acabó con siglos de convivencia entre culturas por estos pagos. Tras la batalla, más de seis mil moriscos que se habían concentrado en este rincón malagueño debido a su tolerancia y convivencia, fueron expulsados por el ejército castellano. Doce paneles cerámicos explican, repartidos entre sus inmaculadas casas la vida y diáspora morisca.
Aires morunos se respiran al llegar a Frigiliana. El tono anaranjado de la teja de las casas contrasta sus blanquísimas fachadas. El "barribarto", como es conocido el casco antiguo por los vecinos, es una sucesión de pulcras calles cuajadas de flores multicolores en las que, a primera hora de la mañana, sobre algunas de las fachadas, se posan cestos de esparto y cerámica típica en las tiendas que se sitúan por las estrechas vías.
7 comentarios:
Pues raro que no conozca este pueblito tan pintoresco, con lo que me gusta el sur y lo que lo he pateado.
No pasará por alto cuando vuelba a bajar.
Besucos!
¡La postal de la escalera!
weblara Pues tiene su punto este pueblo. Aunque alguno de sus restaurantes son algo caros. Será por la novedad...
bruto Veo que han aprendido a enviar postales. Ya lo decía yo: la postal de la escalera. Qué copiones.
Qué de recuerdos... La Axarquia!
Toda mi infancia!
marquis Cuando vaya daré recuerdos de tus partes.
...de mis partes nobles!
o de mis nobles partes?
marquis De todas tus partes.
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